Estados Unidos Invadió a Irak en Marzo del 2003, derrocó el régimen del Presidente Saddam Hussein y ha enfrentado una insurgencia que le ha costado la vida a más de 4.000 soldados, más de 30.000 heridos y más de 736.000 millones de dólares. Hasta ahora, más de un millon de estadounidenses han participado en la guerra de Irak.

Barack Obama como candidato a la presidencia, en 2008, prometió qe llevaría la guerra en Irak a "un fin responsable" y que poco después de iniciar su mandato anunció una nueva estrategia que inlcuía el paso de las responsabilidades al Gobierno Iraquí.







jueves, 9 de septiembre de 2010

IRAK PASA Y PASARÁ FACTURA!!!

ABC.es
DARÍO VALCÁRCEL
Día 09/09/2010
LA guerra de Irak, comenzada en marzo de 2003, ha costado a Estados Unidos 4.429 soldados muertos y 34.286 heridos. Hay que añadir 318 bajas mortales aliadas. Y sobre todo, 200.000 muertos iraquíes. El coste de estos siete años —Irak solo, Afganistán aparte— rebasa los 780.000 millones de dólares. No solo lo desembolsado por el Tesoro americano durante siete ejercicios, sino las aportaciones aliadas llevarán el total, no se sabe aún si bajo o sobre la línea del millón de millones de dólares. Factura superior a Vietnam. Se trata, esto es lo peor, de cantidades desembolsadas durante dos años de crisis —2008, 2009 y parte de 2010— y durante cinco años de pre-crisis. Se ha repetido que la Segunda Guerra mundial salvó a la América de Roosevelt de la recesión: son ejercicios retóricos vanos. En todo caso la factura de Irak ha contribuido, y no poco, a hundir a la sociedad americana en el desorden económico del que empieza ahora lentamente a salir.

Los muertos cuentan sobre todo. Pero los 34.000 heridos americanos deben ser revisados uno a uno. Enfermedades psíquicas, psicológicas, enfermedades del sueño y estados graves de ansiedad han sido diagnosticados al 38 por ciento de esos ex-combatientes. Ver a este respecto «El valle de Elah», la película de Paul Haggis.

La invasión de Irak, se dice, no hubiera comenzado sin el cruce de dos concausas: la frustración de George W. Bush (Sadam Hussein «quiso matar a papá») y la interferencia del vicepresidente Dick Cheney. Es seguro que en la América de hoy manda, él solo, Barack Obama. Pero en los años del segundo Bush hubo dos focos de poder, presidente y vicepresidente. Solo en octubre de 2008 hubo un enfrentamiento frontal entre ellos. Habían pasado siete años y nueve meses de condominio. Ya era tarde. La inexplicada pasión iraquí de Bush jr. fue despertada y mantenida por Cheney. Tiene poco sentido insistir en la responsabilidad de Cheney en la petrolera Halliburton, inmediatamente antes de su vicepresidencia. Es normal en América. Pero lo que no se conocía era la insaciable necesidad de absorber oportunidades desde su nuevo puesto, el segundo de la nación. Cheney recurrió a todos los procedimientos, incluidos los lícitos, para conseguir desde la vicepresidencia contratos para Halliburton y sus amigos. Eso pertenece al pasado, de acuerdo. Pero conviene que el pasado quede registrado.

Obama ha dado, de nuevo, pruebas de valor. Ha telefoneado a su antecesor, al que citó dos veces en el discurso de anuncio de la retirada de Irak, el 31 de agosto. «Nadie ignora nuestro desacuerdo desde el principio de esta guerra. Pero nadie puede dudar del apoyo del presidente Bush a nuestras tropas, del amor a su patria y de su compromiso con nuestra seguridad». Aquel discurso del presidente, de 18 minutos, incluía dos afirmaciones: la fuerza y la influencia de Estados Unidos en el exterior han de estar ancladas en la prosperidad interior. Y este segundo compromiso ante el futuro de Afganistán: «En agosto de 2011 emprenderemos un periodo de transmisión de responsabilidades a los afganos». El ritmo de la retirada se decidirá de acuerdo con la situación sobre el terreno. «Pero no nos equivoquemos, esta transición se emprenderá. La perspectiva de una guerra sin fin no serviría a nuestros intereses ni a los del pueblo afgano».

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